En los últimos meses me he encontrado con frecuencia con casos desgarradores en su mayoría de familias “venidas a menos”. Hijos(as) y otros descendientes de hombres emprendedores que forjaron este país con su trabajo y esfuerzo, ya sea como profesionistas, hombres de negocios y algunos políticos a los que les hizo “justicia” la revolución, se encuentran al presente en situaciones lamentables, rayando en la pobreza, aun no extrema, pero sí impactante.

Entiendo que en México hay muchos millones de personas en una precaria situación y que es un estigma de siglos que no se arreglará con promesas y populismos demagógicos. Los contrastes que vemos diariamente son insultantes y las causas variadas. Hay gente seria, profesional y mejor preparada que yo para analizar y ofrecer soluciones realistas y prácticas.

Yo me dedico a las empresas familiares, que forjaron el país que tenemos y que suman millones. Con todas sus limitaciones y errores son el motor del empleo productivo y de la riqueza que se ha creado en todas partes. Lo malo es que un asunto básico como es la preservación del patrimonio, su cuidado para resolver las contingencias que invariablemente se le presentan a un emprendedor y su familia y la liquidez necesaria para solventar gastos son temas que se dejan en el olvido, se relegan para cuando “sea mayor”. Desgraciadamente muchos se topan de frente con esta u otra crisis o problema que hay que resolver urgentemente.

Esta serie trae cola y es mi ferviente deseo que los lectores se “pongan las pilas” de inmediato, ya que deben y con razón, estar preocupados. El dejarlo para después es simplemente suicida, se los advierto.

Empecemos:

¿Tiene usted, amigo lector o su familia directa, digamos $10,000 pesos disponibles para resolver un problema que se presente en este momento? O incluso $25,000 ?

¿Puede recurrir a su cuenta de ahorros o cheques, en días hábiles bancarios o, si tiene posibilidades y le aceptan, solventarlo con tarjeta de crédito y débito? Estos casos son aislados. Hay que pagar en efectivo.

La triste realidad es que la INMENSA mayoría de los mexicanos viven al día, de quincena en quincena y esperan ansiosamente el aguinaldo, la “tanda” o los repartos de utilidades para saldar sus deudas pasadas…y volverse a meter en aprietos.

En un excelente artículo de la revista The Atlantic de mayo del 2016 el autor Neal Gabler plantea con mucha vergüenza que él no tiene ni siquiera cuatrocientos dólares (siete mil pesos) para solventar una emergencia y que así se encuentran LA MITAD de los norteamericanos hoy en día. Ellos viven de sus sueldos o del seguro social si están retirados, pero no les alcanza para ahorrar, ni en muchos casos para pagar sus hipotecas, prestamos, viajar etc. A menudo se encuentran en situaciones donde recurren a parientes, vecinos o a prestamistas que les cobran intereses de usura. Ni hablar de las tarjetas de crédito.

continuará

Salo Grabinsky

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