¡Vamos al circo en Shanghai! ordenó mi esposa, como epílogo a un gran viaje por Vietnam, Camboya y China.

Aunque no me gustan los circos accedí y fuimos…pero nunca llegamos. En las taquillas para comprar boletos, mientras yo la esperaba arriba, mi esposa dio un “mal paso” y se fracturó la tibia, peroné y el tobillo. Llevada en ambulancia a un inmenso hospital público de Shanghai fue internada. Ahí empezó el drama.

Con pocas opciones prácticas o segundas opiniones médicas en China y con mucho temor accedimos a que fuese operada y se le colocara una verdadera tlapalería de tornillos y placas. La operación fue exitosa y después de unos días salimos rumbo a México.

Este primer acto no estuvo exento, pese a lo traumático del caso, la falta del idioma y el pánico de nosotros, de actos de amistad y apoyos. Paty Qin, del consulado mexicano en la ciudad y su perfecto acento en español nos resolvió muchos problemas prácticos con su actuación. Charlie que apoya a empresas mexicanas en sus tratos comerciales fue otro gran amigo. Anécdotas: Aunque Shanghai es cosmopolita e imponente en los alrededores del hospital la comida es muy difícil de digerir. Vivimos de la tienda de conveniencia, tipo 7-Eleven con yogurts y algo de fruta por una semana. Salimos a descansar a un hotel antes del viaje de 15 horas a la ciudad de México. El tener ayuda y un seguro de viajero fueron invaluables.

Segundo acto

Al llegar por fin a nuestra casa, buscamos acceder a la convalecencia y rehabilitación de mi esposa, cosa que pensábamos sería tardada y fastidiosa, pero no había de otra. En vez de eso nos sorprendió una fuerte infección de la herida que la obligó a internarse varias ocasiones en el hospital, a recibir muchas semanas antibióticos por vía de catéter y finalmente requirió una segunda operación ya que la infección había llegado a las placas y ahí no servían los antibióticos. Había que deshacerse de toda esa parafernalia. El ortopedista fue muy ingenioso, pues estudió las técnicas usadas por los doctores chinos y las medidas de los tornillos usados. Al temer no encontrar herramientas adecuadas en el hospital se lanzó a una conocida cadena de ferreterías y compró una caja de herramientas de todo tipo, mismas que esterilizó y así pudieron salir los fierros.

Tercer acto

Después de múltiples y sofisticadas pruebas, incluso con material radioactivo la infección se controló y el especialista la dio de alta, al no haber problemas. Los huesos fracturados, a tres meses de la caída parecen estar soldando y empieza una lenta etapa de ejercicios, caminar y regresar a la normalidad.

Un drama como cualquier otro pero que te cambia tu vida, te hace profundizar en lo importante que es el cuidado, la previsión de la salud y la vulnerabilidad del ser humano. Nos unió a toda la familia y amigos a presentar un frente común. Espero sea el final de esta odisea, pero en lo posible debemos estar preparados

Salo Grabinsky

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