Un asesorado me pidió que entrevistara a un candidato a gerente comercial en su negocio. Al principio me dio una buena impresión, aunque noté cierta arrogancia en su forma de hablar. Lo minimicé porque denotaba un carácter ejecutivo, seguro de sí mismo y que  acepta los retos de manera exitosa dando resultados.

Al final, le pregunté qué pensaba lograr en el presupuesto del año siguiente y me dio una cifra de ventas y nuevos productos extremadamente optimista y, a mi juicio, poco real. Le dije: “Nadie te pide un salto tan grande recién entres al puesto. ¿ No crees que primero debes entender tu puesto en la empresa, sus productos y mercados y en cómo crear las estructuras que se necesitan para lograrlo? Pon unas cifras más adecuadas y todos lo van a entender con planes más optimistas al futuro”.

Su contestación fue: “Yo puedo y me comprometo a darles una sorpresa y que evalúen mi labor positivamente”.

Pues sí, la sorpresa fue que las ventas en el primer trimestre BAJARON sustancialmente, y para mayo ya lo habían despedido.

Esta anécdota viene al caso porque empieza la “feria de las promesas imposibles” por candidatos a puestos electorales directos (los plurisno tienen nada qué ofrecer, porque no están tan sujetos al escrutinio popular y están felices chapulineando tras el hueso)

Otro ejemplo es el de los directores técnicos de equipos deportivos profesionales. Alardean de su capacidad de ganar partidos y obtener campeonatos, pero tras varias derrotas, los dueños los “chutan” y a otra cosa.

Los planes de varios candidatos a Presidente de la República ya están saliendo y las promesas dadas son, en su mayoría, dulces sueños guajiros, o que no pueden implementarse por múltiples factores, convenientemente omitidos, sin ver la letra chiquita, o desgraciadamente para las crédulas multitudes que, por enésima vez, son ilusionadas y engañadas, pero que votan con el sentimiento y no con la razón.

La pregunta a todos los candidatos y partidos políticos, incluidos los independiente es: Ya entendimos el QUÉ de lo ofrecido, ahora queremos saber, específicamente, ¿CÓMO lo van a lograr?

Les suplico atentamente sean cuestionadores en las asambleas o mítines a los que vayan y tercamente pregunten, una y otra vez, a los líderes políticos cómo piensan resolver nuestros problemas añejos en sólo un sexenio o menos tiempo. Hay mucho que preguntar sobre la creciente delincuencia, crear empleos seguros, eliminar la pobreza, reducir el gasto y la corrupción, etcétera. No se fíen de sus evasivas y, con sentido común, evalúen sus respuestas para ver si son logrables en el periodo propuesto. Finalmente, el 1 de julio no dejen de votar por el candidato(s) que, además de honesto, los convenza con hechos reales y no con ilusiones peligrosas.

Las empresas privadas, familiares o no, tienen mecanismos para cambiar a ejecutivos que no cumplan y den resultados. En los gobiernos no, excepto casos extremos y fraudes descomunales. ¡Elijamos bien!

Salo Grabinsky

gzsalo@gmail.com

irma.direccion@hotmail.com

Teléfonos: (55) 52-94-84-07 y (55) 52-94-86-33