Aunque es imposible detallar a profundidad todos los factores que inciden en las empresas familiares para esta  serie, espero hayan percibido puntos clave a evaluar en forma constante. Ahora, iremos planteando los instrumentos, reglas y estructuras más comunes para mantener la estabilidad del sistema familia-empresa-patrimonio y prevenir las turbulencias por venir.

La sociedad organizada requiere de reglas para funcionar correctamente. Éstas deben ser claras, que se puedan llevar a cabo en forma sencilla y que  sean cambiadas  sólo bajo el consenso o mayoría absoluta de los directamente interesados. Obviamente, existirán modificaciones a través del tiempo que sirven para enriquecerlas.

Son reglas para el manejo de la administración del negocio, siguiendo cánones establecidos financieros, planeación y presupuestos, planes mercadológicos, de productos y mercados, campañas de publicidad y cuidar el orden y monitoreo de la operación y la organización. Todo esto mediante un sistema dinámico y flexible de información, preferiblemente en línea para tener bases para la toma de decisiones. Con el crecimiento y mayor complejidad del negocio se vuelve importante irlo controlando por medio de gobierno corporativo y otras políticas. No se puede manejar una empresa de forma unipersonal o patriarcal y, aunque moleste a algunos emprendedores-fundadores, cierta burocracia y sistemas de auditoría, planeación y controles son necesarios.

Por el lado familiar, las cosas van cambiando al crecer las nuevas generaciones, requiriendo espacios en la empresa que tal vez no existan, ampliando el panorama con la creación de grupos y siendo muy claros y específicos en los parámetros para la relación de los accionistas familiares y la dirección del negocio. Por eso, se sugiere ir planteando un órgano de dirección del negocio que en forma organizada, sistemática y razonada dicte los pasos a seguir. Éste es el Consejo de Administración donde directivos, accionistas y asesores se reúnen para analizar la situación, controlar la operación y  dictar el rumbo ( o en muchos casos, cambiarlo de acuerdo a las circunstancias). En todos los casos, el Consejo efectivo de Administración es una estructura indispensable, pero ante los embates que se avecinan en esta época crítica y sus efectos, esta forma de dictar políticas y hacer que se cumplan es, sin lugar a dudas, básica. No puedo imaginarme un negocio familiar ya establecido en el que sólo haya una voz, ya que el riesgo de equivocación es enorme.

La parte de preservación de los recursos obtenidos y su incorporación al patrimonio familiar cierra el ciclo. Este rubro es desatendido por la familia, dedicada  a invertir y hacer crecer el negocio. Hay que hacer un balance ya que, a mediano y largo plazo la familia del fundador y éste mismo deben estar protegidos ante las circunstancias del entorno. Y finalmente, un plan testamentario adecuado, cubriendo a la empresa, manejada por los más interesados, pero repartiendo en forma justa los bienes hereditarios. Muchas reglas y estructuras al parecer, pero hay que crearlas y saber utilizarlas.

Salo Grabinsky

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