“Buenas noches, ¿ cómo está usted?”, una voz extraña me despierta.

¿Quién habla?

¿Hablo con el señor Salo Grabinsky?, inmediatamente me pongo a la defensiva.

¿Sí, qué desea?

“Soy su servidor Francisco y hablo de la fábrica de excusados y bidets El Gran Gusto para hacerle una breve encuesta y que nos dé su opinión sobre los productos de higiene que usted compró recientemente”.

Antes de mandarlo al carajo por haberme despertado, le pregunto, ¿qué quiere saber?

“¿Pues, si estuvo cómodo al utilizarlos, si se los recomendaría a sus familiares y amigos, cómo funcionó el agua?”.

Obviamente, le cuelgo no sin antes pedirle amablemente su teléfono de casa para mentarle su progenitora a las 2 de la mañana.

Esta anécdota ficticia no está lejos de la extrema saturación que experimentamos los sufridos consumidores con llamadas a toda hora, spam, correos no deseados en la red o, en menor grado, la correspondencia impresa. Son anuncios, encuestas sobre temas ridículos y, les advierto, ahí viene la andanada de anuncios de candidatos a todo tipo de puestos y elecciones de 2018. Dan ganas de entrar temporalmente a un monasterio con voto de silencio o a la selva amazónica para hallar la  ansiada y silenciosa paz.

La verdad es que esta situación con la avalancha de basura electrónica que sufrimos a diario es para mí una táctica contraproducente. ¿Ustedes creen que voy a adquirir tarjetas de crédito, artículos inútiles o abrir cuentas bancarias, viajes o relatar las experiencias en mi baño? Todo lo contrario, el que menos me esté molestando va a influir en mis hábitos de compra. Una publicidad más creativa y recordable es lo que necesita el consumidor. Lo demás es ruido.

También están creciendo las famosas fake news de nuestro vecino del norte, que aquí se transforman en chismes de lavadero y rumores que enrarecen el ya de por sí agitado ambiente. Yo estoy optando por escoger dos fuentes de información serias por cada medio (periódicos, televisión, blogs, etcétera) y, sólo en caso de una noticia muy importante (por ejemplo, los recientes terremotos), busco más medios confiables. Es difícil separar y tirar la paja entre tanto ruido, pero confío en que tengamos el criterio para normar nuestra información.

A los empresarios y sus familias les conviene adaptar su promoción y publicidad al segmento de mercado en el que comercializan sus productos y servicios, además de buscar el balance de presupuesto y creatividad que les permita diferenciarse de sus competidores. Hay todavía muchos elementos útiles y profesionales en la materia que los pueden apoyar.

Es esencial crear fama, prestigio, de manera discreta y esperar que la gente hable bien de ustedes y sus productos. Al correrse la voz tendrán un crecimiento razonable y continuidad. Esta forma de no-anunciarse es, además de efectiva, de lo más económica: el prestigio de su empresa estriba en su dedicación, calidad y en su esfuerzo por mantener altos estándares. Hay innumerables ejemplos de marcas y establecimientos perdurables.

Salo Grabinsky

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irma.direccion@hotmail.com

Teléfonos: (55) 52-94-84-07 y (55) 52-94-86-33