Protocolo familiar y/o de socios

Ruego me disculpen mis amables lectores, ya que éste ha sido, por décadas un tema recurrente en mis escritos, conferencias y sobre todo, con las empresas familiares que asesoro. Los protocolos entre miembros de una familia dueña o entre los socios que intervienen en ella, aunque no estén relacionados entre sí, han definido el camino a seguir en muchas ocasiones, subsanando dudas y previsto el qué hacer en caso de un acontecimiento fuera de lo común. Dan certeza a la gente y aseguran, al hacerse de manera transparente y de buena fe, como deben plantearse, que la comunicación y acciones a seguir están entendidas y aceptadas por una mayoría. Son reglas que facilitan, de manera formal el entendimiento entre todos los participantes.

En estás décadas que he servido como asesor y amigo de muchos negocios, he servido de facilitador para más de un centenar de familias que al preparar sus reglas y ponerlas en este documento se sienten más tranquilas con su situación presente y futura. No es una panacea ya que hay que apoyar lo ahí escrito de manera permanente, asegurar que no haya dudas, mal entendidos o, desgraciadamente, dolo o mala fe ya que esto último es nefasto para el sistema.

En un análisis superficial de mis clientes noté que, a la mayoría de ellos les tranquiliza saber que ahí está el documento firmado y aunque lo utilicen raramente pueden recurrir a él. Otros más lo mantienen presente en las reuniones de socios, del Consejo de Administración y en asuntos familiares relacionados. Es más, ya he tenido varios casos donde me piden una reunión a los 10 o más años de elaborado para adecuar ciertas cláusulas al presente. Y desgraciadamente para todos, el hacer caso omiso de lo aprobado en el protocolo ha provocado graves conflictos, separación entre familias, cierre del negocio. Las causas más frecuentes son los conflictos de interés que contradicen la esencia o la política aprobada, envidias, peleas por el poder y control del grupo y el resultado es generalmente muy dañino para todos. Para su servidor la elaboración, de un borrador del protocolo o constitución familiar o de socios, su análisis y discusión posterior y la solemne firma del documento son un ejemplo de orden, armonía y visión común futura que mejora notablemente la comunicación y coordinación del negocio familiar. Es un “work in process”, o sea algo requiere irse enriqueciendo y reforzando al sistema. Puedo asegurarles que en cada nueva sesión encuentro varias formas de enriquecer el protocolo con nuevas ideas y reglas.

Les sugiero busquen literatura al respecto, algunos de mis libros anteriores lo tratan en forma más profunda, asistan a seminarios o cursos al respecto y elaboren con sus gentes un protocolo que refuerce sus lazos de unión y empresariales. En los últimos años se han encontrado formas nuevas para legalizar ante las autoridades el contenido de este documento, lo que refuerza más su utilización en esta época crítica.

Salo Grabinsky

gzsalo@gmail.com

irma.direccion@hotmail.com

Teléfonos: (55) 52-94-84-07 y (55) 52-94-86-33