A través del tiempo he tratado de ilustrar el efecto de fenómenos y variables que nos están afectando y que, a mi parecer, vinieron para quedarse durante largos periodos. Las familias empresarias y sus negocios han tenido que reaccionar a múltiples noticias, algunas reales, pero también “fake news”, producto de redes sociales no controladas o simplemente rumores. Cuando hay inestabilidad afloran los chismes de lavandería y lo único que logran es tensionar aún más el ambiente.

La vida sigue y nosotros tenemos que ajustarnos y adaptarnos a los cambios, pero además dados los ciclos de vida familiares, y de los ejecutivos del negocio, y la creciente complejidad de las operaciones, debemos prepararnos para hacer planes y proyectos viables.

Durante décadas he propuesto a mis lectores y a múltiples asesorados el diseño y puesta en operación de un Proyecto Integral que abarque desde la familia fundadora y accionista, hasta un plan de transición de manera ordenada en la dirección del negocio, proveyendo a la preservación del patrimonio familiar, mediante estructuras y planes de sucesión de todo tipo.

Por ejemplo, sabemos que no todos los miembros de la familia estarán interesados o capacitados para ser sucesores en el negocio. También es notoria la aceleración de los cambios en el mercado y la obsolescencia de algunos productos ante las maravillas tecnológicas en curso y que, por cierto, son la causa básica de la pérdida de empleos que ya aqueja a los países industrializados y que no van a recuperar aun echándole la culpa a indocumentados o maquiladoras. Lo cierto es que en un futuro cercano veremos mercados que están cubiertos en línea, mediante transacciones instantáneas, servicios que ahorran tiempo,  eficientes y a menor costo. Tal vez como consumidores tendremos mucha variedad para decidir, pero, ¿como industriales, comerciantes tradicionales o proveedores de servicio estaremos preparados al cambio permanente que ya está con nosotros?

Es indispensable reforzar el sistema Familia, Empresa y Patrimonio con un Proyecto en movimiento, definiendo las premisas que se van a ir presentando y las tácticas para defenderse o tomar ventaja. Un sistema de información y control cada vez más seguro y las estructuras para monitorear los cambios y peligros es básico. El Consejo Familiar debe actuar para mantenerse unido, solucionando peligros internos, mientras el Consejo de Administración debe planear y ejecutar medidas y controlar el desarrollo de la empresa. Todo  bajo el amparo de reglas claras, dinámicas y puestas en un documento aceptado por consenso. Los candidatos a ser sucesores deben estar capacitados y probados por su liderazgo, lealtad y entrega para enfrentarse a la complejidad creciente, además de asegurar que lo ganado patrimonialmente sirva para cumplir los valores familiares de solidaridad y unidad, y posteriormente sea distribuido de manera razonada. El proyecto integral es el más importante de todos aunque, desgraciadamente, va a estar golpeado en esta época crítica. El no cuidar y proteger a la empresa familiar y al patrimonio es simplemente suicida.

Salo Grabinsky

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