A partir de octubre continúa de manera formal, ya que las pre-campañas abiertas y sin control llevan ya años, el proceso electoral del año 2018 que será, como el mundo actual, turbulento e incluso con tendencia al caos. Siendo apolítico en lo general y guardando mi opinión personal, veo un panorama inédito. Empecemos:

México goza de una estabilidad relativa en lo económico, a pesar de los malos augurios que se veían a principios de 2017. La economía crece poco, hay más inflación, pero se espera que ésta baje a niveles de años recientes, con estricto manejo de Banxico. Las remesas suben y las exportaciones, a pesar de quejas y amenazas del gobierno estadunidense, van al alza. Hay empleo, aunque se requiere que los sueldos crezcan para que sean dignos. El innecesario golpe de aumentar las gasolinas a principios de año ya se estabilizó con la entrada de otros competidores al mercado otrora controlado por Pemex. Todo se vería normal, pero, hay problemas no resueltos y pocas soluciones políticas realmente factibles. Son muchas promesas y populismo los que desalientan a la población, con la excepción de aquéllos que quieren creer, en su desesperación, a quien les asegure un porvenir de sueño.

En la novela sobre Fouché de Stephan Zweig encontramos a un astuto político francés que fue cambiando, a su conveniencia, de revolucionario asesino durante la Revolución a ministro de Napoleón Bonaparte, de ser humilde, ateo y socialista republicano a un rico y poderoso aristócrata cómo veía e intuía los nuevos vientos que soplaban en su país. Lo importante es que, con frialdad y astucia, siempre caía parado y en lo “blandito”. Así percibo actualmente a muchos políticos mexicanos que cambian de camiseta con una velocidad inusitada, en todos los partidos, incluso aquéllos que quieren actuar como independientes. El resultado es un torbellino o juego de sillas que, eso espero, amainará para antes de las elecciones y así podremos decidir de manera razonada, cómo votar. Hay varios saltamontes, seguidores de Fouché en la actualidad y esto va a empeorar antes de que se aclare el ambiente.

A los emprendedores no nos debe causar una preocupación adicional (ya tenemos bastantes problemas con la inseguridad, corrupción a todos los niveles y exceso de cargas), pero en los próximos meses hay que estar atentos a los candidatos(as) y partidos de sus comunidades y analizar claramente sus discursos, tratando de separar el trigo de la paja. Las propuestas razonables y lógicas contra la demagogia y soluciones fáciles. Sabemos por experiencia que nada es sencillo en nuestro ambiente comercial y la supervivencia de nuestra familia y empresa, así que no somos ilusos.

Los partidos políticos están hechos un desastre de organización, con pugnas internas, acuerdos que son violados y actos de autoritarismo que deben ser observados cuidadosamente. El pueblo mexicano, eso sí, desborda nobleza cuando hay una catástrofe y apoya a los damnificados de manera espontánea. ¡Enhorabuena!

Salo Grabinsky

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