Uno de los temas cruciales en las empresas de estructura familiar y, por consecuencia en millones de empleados, tanto en el sector público como en el privado es el retiro.

En los países avanzados el llegar a la edad de jubilación es un acto obligatorio y estructuras tales como la seguridad social y las pensiones cuidan que este derecho se aplique correctamente. En regiones en desarrollo como Latinoamérica se dan situaciones peligrosas tales como el que las previsiones para el ahorro no alcancen por el aumento de la longevidad y las continuas crisis políticas y económicas, amén de sistemas corruptos que han padecido hasta la fecha.

En un excelente artículo de The Washington Post se plantea un panorama muy preocupante: Un porcentaje cada día mayor de la población mayor a 65 años y que crece sustancialmente en Estados Unidos ya no puede dejar de trabajar porque simplemente ya no le alcanza para vivir y ya sea por falta de previsión como por las profundas recesiones de este siglo XXI los impulsa a vender todos sus bienes, comprarse “casas móbiles” e ir por el país a trabajar en labores por horas y a sueldo mínimo. Sus ahorros acabaron, la pensión no les alcanza y están angustiados por enfermedades o incapacidad para trabajar. El sueño americano ya desapareció.

Algo en que nos diferenciamos con los estadunidenses es la red de apoyo familiar extendida con la que todavía contamos en México, pero también hay signos preocupantes que la ven cada vez más debilitada, por la migración a las ciudades, el alto costo de vida y la movilidad para apoyar a seres queridos del pasado.

Por el otro lado, nos encontramos a muchos dueños de negocios familiares que se resisten a soltar el mando de sus empresas a gente capacitada, por miedo a perder el poder y el control, con lo que se dificulta más el proceso de sucesión. Otros simplemente no tienen recursos externos a la empresa para poder sostener su nivel de vida y dependen de su sueldo y dividendos, atándose a ésta hasta el final.

Excuso decirles que el proceso de envejecimiento no es algo agradable: Reducción de la fortaleza, achaques, pérdida de control y otros incidentes complican mucho la vida de los que estamos llegando a la edad dorada y a nuestros familiares cercanos. También la falta de un plan de vida y de trascendencia adecuados a la personalidad y capacidad de cada uno hace que un retiro forzado sea peligroso para todos. En los seminarios que imparto desde hace décadas me enfrento con los conceptos de retiro productivo, proceso de sucesión y planeación patrimonial que hagan de esta etapa ineludible en la vida de cualquier ser humano, algo deseado y gratificante en vez de un problema mayor. Llamen a nuestras oficinas 55 52948407 o al correo para más información. ¡Cuidado, infórmese bien porque existen negocios piratas o sin ética que los engañan con cursos caros, impartidos por personas no profesionales!

Trabajar o retirarse a tiempo debe ser una decisión lógica y bien planeada.

Salo Grabinsky

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