¿Usted donaría parte o la totalidad de las acciones de su empresa a una causa filantrópica, o a una fundación? En caso afirmativo, cuales serían las razones válidas para este proceso y las consecuencias derivadas de este acto.

En principio, algunos amigos me dirían, no sin razón, que la filantropía no es más que una elusión legal de impuestos por una causa determinada. La otra es el pavor de que los herederos familiares lleven el negocio a la ruina y un organismo bien manejado puede parar los excesos de los hijos y salvaguardar el futuro de la empresa. Finalmente hay gente de extensos recursos que no ve necesario legar acciones de una empresa familiar a miembros de ésta que no guardan ni interés o lealtad al sueño del dueño y la continuidad, por lo tanto, que la cuiden fundaciones que requieren esos recursos para sus obras.

Por ejemplo, tenemos que Bill Gates y Warren Buffet ya adjudicaron gran parte de su inmensa fortuna a sus respectivas fundaciones y causas importantes para ellos y a la humanidad en general, tan llena de injusticias y pobreza. Simplemente no necesitan más para vivir y, además, son austeros en su vida personal (Buffet sigue viviendo en una casa pequeña y maneja su viejo coche).

Una lección que tenemos que tomar en cuenta es lo gratificante que es para los padres y sus hijos que los segundos se vuelvan personas independientes, seguras de sí misma y que con su esfuerzo logren descollar en su campo. Un pequeño empujoncito ayuda, pero mucho dinero mata creatividad, razonamiento y espíritu emprendedor.

Como es principio de año, todos hacemos planes y promesas que casi nunca cumplimos, pero entre ellas destacan los planes patrimoniales y dejarlos formalizados con políticas claras a implementar y, por supuesto un testamento legal y justo para el testador.

Por ejemplo, un emprendedor que formó un buen patrimonio, diversificado y que, al hacer el reparto se da cuenta que sus parientes o no pueden o no desean seguir su rumbo en el negocio por diversas razones está en una encrucijada: No quiere vender su negocio-bebé pero no piensa dejarlo en manos que no lo van a cuidar y llevarlo a las siguientes generaciones. Puede crear un fideicomiso y donar sus acciones a instituciones que lo protejan y obtengan beneficios sin recurrir a su venta. Las fundaciones pueden cumplir esa doble función.

En la literatura hay casos reales de magnates que, para expiar su culpa (o a instancias de sus familiares) crearon grandes fundaciones (Ford, Rockefeller, Guggenheim) y varias en Europa y Asia. En la actualidad son importantes iniciadores y proveedores de fondos para aliviar enfermedades, pobreza extrema o capacitación y ecología y así lavaron las terribles acciones de sus patriarcas.

Aunque el tema es raro, como andaba de vacaciones me gustó explorarlo. Para mí es importante en este y todos los años el preservar el patrimonio y la continuidad de los negocios de familia.

Salo Grabinsky

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